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16 nov 2009

Esto nos escribió Maurizio Cazzaniga el viernes

hola,
os estoy escuchando.
Ojo a no utilizar palabras como TROMBAR.
Ademas los Campeones del Mundo hasta el proximo
junio somos nosotros: los AZZURRI.

Los idolos se tienes que buscarlos en Italia!!!!!!!!!
De vez en cuando teneis que acordar eso a vuetros
amigos de la radio.

Y empujar para que que mi amigo Jose Luis entrene de nuevo un equipo....
Un saludo a todos.

Maurizio

31 ago 2009

Perdón ….Lo mejor estuvo en las tribunas...


Calor, hambre, sed,
Hernán, Café, Isaac,
Y los colores verdes y blanco.
Sobre una tribuna pintada de azul y oro.

Un puñado de Gente con camisetas
Negras y amarillas en la tribuna más larga,
Que da sobre la Calle Neuquén,
Rezaba un cartel. Por ahí los visitantes.


Al son de una comparsa, a Tuyuti su gente alentaban
Por momentos ellos gritaban “Trajeron al equipo la hinchada
Donde esta” 10 personas eran mas que lo muchachos del
Alvarenga, ojo eso que era una Final.


A contra mano . El partido quedo en un segundo Lugar
Atención, dijeron en la tribuna Local.
Ahí vienen los muchachos del Tablón.
Y al ritmo de batucadas, aplausos, globos
Gritos y emoción los de la 12 hicieron
Su presentación.

“Brete, brete, brete, brete, brete brete”


Estribillo contagioso y pegadizo.
La historia era otra, ya no era una sola banda alentando a
Un equipo ahora el duelo era parejo.

Sin parar tocaron 10 ritmos los de Ashé
Aquellos que alguna vez jugaron su final
A orillas del Paraná y perdieron por goleada
A manos del “Progreso” ayer de nuevo
Juntos y unidos por los zurdos, tambores, platillos
Cajitas, panderetas, redoblantes y un equipo de
Pertenencia. La de su barrio. La de su Historia
La de ayer, la de hoy y las que vendrán.

No importa las distancias. Importa el sentimiento
Los muchachos en la cancha. La gente en las gradas
Las penas por unos instantes no existieron…
Si fue una fiesta. Alegría y Vida,
No importó el sueño, el hambre y la sed.
Importo ser parte de un todo esencial

Ayer hubo un partido de fútbol. Y no solo un partido más
Era una Final. Ah Gano el brete. Importa ¿?
Ayer gano la gente. Y yo que no soy del brete
Me fui contento, Agradecido por esos músicos
De tuyuti y de ashé que llenaron de acordes mis oídos
Gracias al folklore… la chipa dura.
A la mirada de esa chica
Y las fotos de Café
A los pantalones cortos de Hernán …..
Y a esos Oculos fuera de moda de Isaac,
Y Yo que quería glamour la Tuve...

No fue una tarde mas.
Fue la historia de la gente unidos por el “Brete”
Frente a cincuenta años de recuerdos.
De los Hermanos Quiroz. “Coqui” Dos Santos
Y tantos mas….




José Luis De Avellaneda

“Cuando el agua no puede tapar un sentimiento”




CLUB ATLETICO DEPORTIVO “EL BRETE”



“Cuando el agua no puede tapar un sentimiento”



Debo confesar que a pesar de ser fanático de Tuyuti de Apóstoles, me sentí conmovido en la tarde futbolera de Posadas en la cancha de Mitre por el gran acompañamiento de la gente de El Brete.

A pesar de ser del equipo al que estaban enfrentando en la final del torneo Provincial, no se me pasó por la cabeza siquiera un pensamiento de temor o de miedo al sentarme en la tribuna donde al ritmo de los Batuqueiros ASHÉ (de la A 4 , barrio de relocalizados) familias enteras alentaban al equipo de Rubén Runque y de Silvio Alvarenga, El Club Atlético Deportivo “El Brete”.

…Mientras en el césped (es un decir, tiene muy poco césped la cancha de Mitre) se disputaban la redonda en un ritmo vertiginoso y por momentos ásperos los veintidós protagonistas del partido, me fui alejando del juego futbolero y me fui internando definitivamente en el juego social del Brete y de su gente.

..Me fui sumergiendo en la historia del barrio y me encontré de golpe en aquellos tiempos de Clubes Náuticos, Balnearios y –Expoferias hoy ya inexistentes.

..Hay varias situaciones de abrir el marcador para “el equipo de la rivera” posadeña, sin embargo el primer tiempo termina sin goles.

…A pesar que de por si tengo una barriga bastante prominente, las chipas y el terere del entretiempo ayudaron al crecimiento y endurecimiento de la misma.

…Al comienzo del segundo tiempo corner de Hugo Troche y cabezazo perfecto de “Oreja” Espíndola…gol del Brete.

…Sin embargo en la tribuna soportando una temperatura de más de cuarenta grados al sol, la inmensa familia del equipo festeja fríamente.

…Seguramente su lucha va más allá de un triunfo deportivo, teniendo como objetivo principal el recuperar “El Barrio” como sentido de pertenencia, el barrio como lugar principal en el mundo de cada uno de los habitantes de la comunidad actualmente dispersa.

…Casi sobre el final del partido el arquero Fragueiro se convierte en figura y salva en dos atajadas claves el triunfo alcanzado por “El Brete”.

…Lentamente la dispersión familiar vuelve a ser parte de la gente del Brete, algunos volverán al barrio que ya no es el mismo de antaño, otros iran a los lugares donde han sido relocalizados, pero todos y eso con seguridad, han encontrado una forma de mantener la sociabilidad barrial a partir de un “Equipo de Fútbol”, manteniendo en alto un “Sentimiento”, que ni las aguas podrán tapar.



Isaac Sevi/ 09/ 2009

“EL BRETE”


Club Social y Deportivo

Silvio Alvarenga, actual presidente y uno de los fundadores del Club, señala que esta Institución nace diez años atrás para que el barrio no pierda su sentido de pertenencia.

La Comisión Directiva esta conformada por los mismos vecinos quienes unidos en el trabajo cotidiano van logrando importantes objetivos que hacen al desarrollo y crecimiento del club, tanto en lo deportivo como en lo social.


Silvio, “el Polaco” como le dicen sus vecinos, señala asimismo que este ha sido un año positivo porque han conseguido las diez hectáreas para los vecinos y para El Club, lugar donde se piensa construir el Estadio y el complejo deportivo para beneficio de la gran barriada del Brete.


De todos modos, párrafo aparte requiere la actuación del Equipo de Fútbol, porque en tan solo cinco años de existencia han puesto a la institución en la primera división de la Liga Posadeña, y actualmente junto a Tuyuti de Apóstoles están disputando la final del Torneo Provincial, clasificando ambos equipos para el Torneo del Interior del año 2010.

25 ago 2009

fútbol, neoliberalismo y batalla cultural

Fútbol, neoliberalismo y batalla cultural






Ricardo Forster
Cuando se discuten los años 90 y cuando se intenta penetrar en la trama de intereses que confluyeron en el menemismo, lo primero que suele aparecer es su dimensión económica. La Argentina que emergió de esa década poco o nada tenía que ver con el país previo. En verdad, el proyecto de desmontaje del capitalismo industrial se inició con Martínez de Hoz y alcanzó su punto más alto con la convertibilidad.
El nuevo patrón de acumulación giró, en lo fundamental, hacia la lógica especulativo-financiera de acuerdo con una tendencia mundial que le daría forma a una época atravesada de lado a lado por la hegemonía del neoliberalismo.
El Estado quedó sometido a un profundo desguace al mismo tiempo que se transformaba la estructura social y se acentuaba la privatización de las empresas públicas hasta modificar de cuajo no sólo las antiguas tramas económicas sino, también, las convicciones que durante décadas tuvieron gran parte de los argentinos respecto del valor patrimonial de esas mismas empresas que, en un lapso relampagueante, se convirtieron en el ideal a demoler por "doña Rosa", figura metafórica a partir de la cual el astuto de Bernardo Neustadt hizo su contribución, para nada menor, al despliegue triunfante de la convertibilidad.
El menemismo logró calar hondo en el ánimo de una gran parte de la población sacándole una enorme rentabilidad al trabajo de horadación que cierto periodismo ejerció sistemáticamente sobre el papel del Estado, unido al descalabro hiperinflacionario de la última etapa del gobierno de Alfonsín, que aceleró el proceso de devastación del aparato productivo que habilitó el plan de Cavallo.
Quisiera detenerme en este punto. El neoliberalismo no fue sólo una mutación estructural de la economía, no sólo implicó mutilar el trabajo y desfondar a los trabajadores construyendo sobre los escombros de las conquistas sociales el discurso y la práctica de la flexibilización y del empleo basura, sino que también, y en igual medida e intensidad, buscó modificar radicalmente las formas de vida, los imaginarios sociales y los intercambios entre los miembros de la sociedad.
Se impusieron los valores de un hiperindividualismo arrasador; cristalizó un sentido común que desgarró las viejas identidades y los antiguos intercambios para afirmarse en una petición de principios dominante y excluyente: el interés personal y la lógica egoísta del rentista o de quien alucinaba con serlo y que terminó de constituirse en la materia prima, real y simbólica, del nuevo ciudadano-consumidor que fue emergiendo en el interior de la revolución neoliberal. Se trató, entonces, de una transformación que conmovió hasta los cimientos valores y convicciones, alcanzando, a su vez, las formas más elementales de la vida cotidiana y reconvirtiendo los mapas urbanos y las relaciones sociales.
Casi sin darnos cuenta, los argentinos nos volvimos extraños entre nosotros rompiendo las viejas tramas de pertenencia y de cruce para apuntalarnos en una lógica de la sospecha y del encerramiento.
Para decirlo con otras palabras: el viejo ideal –que ya venía en picada desde los setenta– de la Argentina integradora, del crisol social, de la movilidad y de la solidaridad desapareció no sólo en el plano material sino, y eso sería trascendente, también en el plano cultural, allí donde se definen los componentes básicos del sentido común (otra desaparición, diferente a la provocada por la dictadura en los cuerpos reales, pero que vino a corresponderse de un modo emblemático con ese proyecto de sociedad desagregada, rota, clasista, que se inició con la noche dictatorial de una manera sistemática pero que ya venía anunciada desde antes).
Triunfó, muy adentro de las conciencias individuales y en especial de las clases medias –que sin saberlo se convertirían en una de las víctimas de la convertibilidad aunque la siguiesen añorando cuando llegó su bancarrota como un bien espléndido que les fue arrebatado–, la ideología privatizadora.
Se festejó la llegada definitiva e inexorable, como lo decían algunos economistas en aquellos años, del mercado y de sus humores en una época que declaraba el fin de la historia y la muerte de las ideologías a manos de la globalización económica y de la democracia liberal.
Triunfo esplendoroso de la mercancía y de sus santuarios mientras eran arrojados como desperdicios de otra época todas aquellas prácticas y aquellas ideas que remitían al Estado de bienestar o que simplemente recordaban que la base de una democracia genuina debía ser no sólo el Estado de derecho sino, también y no en menor medida, la igualdad de oportunidades y la equidad en la distribución de la riqueza.
Todo quedó reducido a un amasijo anacrónico mientras lo que surgió como sentido último del progreso de la sociedad no era otra cosa que la consagración de la especulación, el individualismo y el sálvese quien pueda, asociados al relato utópico de los noventa, que encontró su meca en Miami y en el "déme dos". La figura emergente de ese giro cultural fue la del ciudadano-consumidor que comenzó a mirar el mundo desde esa misma lógica que lo inventó.
No resultó difícil imponer en el plano económico aquello que ya había penetrado en el imaginario cultural de una gran parte de la sociedad. La entrega del patrimonio público se hizo casi sin resistencias, del mismo modo que se lanzó el golpe mortal al sistema jubilatorio privatizando, a través del engendro de las AFJP, el ahorro de los trabajadores en beneficio de la máquina especulativo-financiera.
Algo semejante sucedió cuando finalmente cada segmento de la vida social y cotidiana quedó atrapada en la ideología de época, esa misma que lanzaba al estrellato todo lo que provenía del mundillo empresarial y desahuciaba todo lo que provenía de la esfera pública o estatal como una rémora de tiempos oscuros y populistas.
Al fútbol también le llegó, como era de esperar, su turno. Aquello que hundía sus raíces en la cultura popular se transformó, también de la noche a la mañana, en un enorme negocio que se sustentaba en la expropiación del derecho a seguir viendo los partidos desde la televisión abierta.
Todo lo que era susceptible de convertirse en negocio quedaba erradicado del espacio común para venir a formar parte del mercado y de sus exigencias. Silencio y complicidad de la dirigencia de la AFA, esa misma que hoy, por los cambios de circunstancia, se apresura a festejar el nuevo acuerdo con el Estado.
Silencio de la corporación mediática que se transformó en la gran beneficiaria de la privatización del deporte más popular de los argentinos. Silencio, claro, de la mayoría de los políticos que, durante años, habían contribuido a la modelación de un país vaciado y envilecido. Silencio, por solidaridad ideológica y de clase, de las entidades empresariales concentradas que siguen viendo el mundo con los mismos ojos de los noventa.
Es por eso que, aunque representen cuestiones estructuralmente distintas y de peso específico incomparable para la economía del país, tanto la reestatización de las AFJP como el regreso del fútbol a la televisión abierta constituyen dos momentos clave en la batalla cultural contra el neoliberalismo y su persistente presencia entre nosotros.
Porque de la misma manera que hablamos de una imprescindible redistribución de la riqueza es también fundamental redistribuir democrática y equitativamente los bienes culturales-simbólico sin los cuales una sociedad sigue siendo desigual. Los goles, las gambetas, los caños son la esencia del fútbol, una esencia que ahora podrá ser vista por todos los argentinos.